Sabías que aquél verano sería imposible,
así que me tomaste del brazo y corriste
y corrimos como niños locos
(aullamos como lobos)
La desesperación por tenernos solos,
contenernos en nuestras mentes
por siempre.
Nuestras mentes que con el tiempo se volvieron una,
que con el tiempo
se volvió viento.
Y no sería yo quien contuviera.
tu aliento.
mientras en el mar vagábamos
éramos muy hermosos,
es cierto.
Pero el cielo dictaminó infierno,
tormentas y truenos.
Entonces fue cuando nos escondimos
en las rocas y me viste directo al alma
y dijiste con voz apagada
o quizas muy profunda:
Tu eres mi amada.
no puedo dejar de amarte,
no se ya si soy yo o somos dos,
no puedo concebir la realidad de como somos.
Y respondí: No te preocupes que somos uno, por siempre (fuego)
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